Aplicaciones nucleares en Cuba apoyan la inocuidad alimentaria

La Organización Mundial de la Salud estima que unos 600 millones de personas al año, aproximadamente una de cada 10 en el mundo, se enferman después de ingerir alimentos contaminados. Además, cada año fallecen 420 000 personas tras haber consumido alimentos contaminados.

En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe han realizado importantes esfuerzos para construir y fortalecer la infraestructura analítica y las capacidades para garantizar la seguridad de los productos agrícolas y pecuarios.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) apoyó estos esfuerzos a través de proyectos nacionales y regionales. Gracias a sus resultados, los laboratorios analíticos de la región están en mejores condiciones de producir datos de alta calidad sobre contaminantes alimentarios.

Sin embargo, en términos de inocuidad alimentaria, existe el potencial de utilizar los datos analíticos de manera más consistente en beneficio de la población.

En este contexto se desarrollan dos proyectos en el marco del Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (ARCAL) y la Red Analítica de Latinoamérica y el Caribe (RALACA).

Ellos son el RLA5080 “Fortalecimiento de la colaboración regional entre laboratorios oficiales para hacer frente a nuevos desafíos relacionados con la inocuidad de los alimentos”, y RLA/5/081 “Mejora de las capacidades regionales de análisis y los programas de vigilancia de residuos/contaminantes en los alimentos mediante técnicas nucleares isotópicas y complementarias”.

El objetivo del RLA5080 es mejorar la inocuidad alimentaria a través de políticas efectivas, inclusivas, objetivas y transparentes, basadas en el riesgo para garantizar la salud pública, el comercio nacional e internacional y la protección del medio ambiente y reducir el impacto del cambio climático en la región.

El RLA5081, por su parte, se propone fortalecer las capacidades de monitoreo, el análisis de residuos de plaguicidas y contaminantes en alimentos en los países de América Latina mediante la capacitación de personal y asistencia técnica especializada.

Ambos proyectos contribuyen a mejorar la inocuidad alimentaria de la región a través de políticas basadas en el análisis de riesgos y la colaboración de los laboratorios analíticos para asegurar la protección de la salud pública y el medio ambiente e incrementar el comercio de los productos alimentarios.

Laboratorios nucleares cubanos apoyan la inocuidad alimentaria

Por Cuba la contraparte del proyecto RLA5080 es Isis Maria Fernandez Gómez, jefa del Laboratorio de Vigilancia Radiológica Ambiental (LVRA) del Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones, uno de los centros de la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías Avanzadas.

El LVRA tiene como encargo estatal el control de los contaminantes radiactivos en alimentos y brinda servicios científico-técnicos a entidades nacionales y extranjeras en la determinación cualitativa y cuantitativa de radionucleidos en matrices diversas, estudios muy demandados para la vigilancia ambiental, la inocuidad alimentaria y la protección radiológica del público y el medioambiente.

Como parte de las actividades, el Laboratorio se incorporó a RALACA, una red de laboratorios sin fines de lucro, fundada con la asistencia del OIEA que tiene como misión promover la inocuidad alimentaria y la sostenibilidad ambiental en América Latina y el Caribe.

La contraparte del proyecto RLA5081 es Rita Yvelice Sibello Hernández, investigadora titular de la Sección de Orgánica del Laboratorio de Ensayos Ambientales (LEA) del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC), otro centro perteneciente a la AENTA.

Los especialistas de LEA tienen la misión de montar y validar las técnicas de determinación de pesticidas por cromatografía gaseosa en los alimentos, lo cual es un ensayo novedoso para el LEA.

El proyecto apoya con el suministro de insumos de laboratorio y capacitación al personal en temas de monitoreo, análisis de residuos y contaminantes en alimentos mediante cursos de entrenamiento y con asistencia técnica especializada. Así mismo, la técnica de Espectrometría de Absorción Atómica, de la Sección de Metales Trazas y Mayoritarios, fortalece sus capacidades para la determinación de los metales pesados de mayor importancia desde el punto de vista toxicológico (arsénico-As, cadmio-Cd, mercurio-Hg y plomoPb) en los alimentos.

La situación epidemiológica causada por la Covid-19, provocó que se hayan tenido que postergar algunas de las actividades planificadas en ambos proyectos, pero se realizan reuniones virtuales de coordinación y acciones de capacitación. Además se ha avanzado en las compras previstas para los países.

 En 2020 Cuba emitió el Decreto-Ley No. 9 sobre Inocuidad Alimentaria. Una legislación mucho más moderna y abarcadora, que expresa la voluntad política de resolver un tema reconocido como clave en la nueva Constitución: la seguridad alimentaria como un derecho de cada ciudadano a recibir productos inocuos, nutritivos y sanos para preservar su salud.

La participación en ambos laboratorios en estos proyectos regionales puede representar una contribución real al objetivo del país plasmado en la Constitución.

Texto: Marta Contreras Izquierdo, miembro del equipo de comunicación del proyecto

Diseños: Pablo Claro, miembro del equipo de comunicación del proyecto

 

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