Durante el año 2020 se ha manifestado un incremento de la sismicidad comparada con los años 2018 y 2019, tanto en la zona límite de placas al sur de la región oriental de Cuba como en el interior de placas, correspondiente a la mayor parte del territorio emergido.

Lo más significativo en este período es el terremoto de 7.7 de magnitud ocurrido el 28 de enero, que fue perceptible en todo el territorio nacional, con epicentro a unos 124 kilómetros al suroeste de Cabo Cruz, en la provincia de Granma.

Específicamente al sur de la región oriental lo más importante ocurrido hasta la fecha, relacionado a la sismicidad, ha sido la serie de terremotos de Chivirico iniciada el 17 de mayo con un sismo de 4.6 de magnitud, con más de 500 sismos, varios de ellos perceptibles en las zonas cercanas al epicentro y algunos sentidos levemente en la ciudad de Santiago de Cuba.

En el territorio emergido se ha registrado un número importante de terremotos donde se destaca el sismo perceptible del 19 de mayo ocurrido en Pinar del Río, probablemente relacionado con la falla Pinar y los dos sismos reportados como perceptibles el 20 de junio al norte de Ciego de Ávila, que probablemente están relacionados a zonas de ruptura con un mecanismo inverso, que pudiera ser la falla Las Villas u otra similar con rumbo paralelo, activa sísmicamente.